Ella era la poesía
más bonita
que había escuchado nunca;
y fíjate que había viajado.
más bonita
que había escuchado nunca;
y fíjate que había viajado.
Venecia, París, Nueva
York,
Madrid... ¿De verdad lo quieres
saber?
Madrid... ¿De verdad lo quieres
saber?
A él le encantaba
viajar,
lo amaba,
pero desde que le conoció
a ella,
tal vez lo amaba un poco más.
lo amaba,
pero desde que le conoció
a ella,
tal vez lo amaba un poco más.
Desde entonces dejó
de viajar.
Ya no le hacía falta,
ya que con ella podía ir
a cualquier parte;
y en cualquier momento.
Ya no le hacía falta,
ya que con ella podía ir
a cualquier parte;
y en cualquier momento.
Era mirarle y es
que...
todo se volvía
un jodido caos.
todo se volvía
un jodido caos.
En sus ojos marrones
veía el reflejo
de la Torre Eiffel
de París.
veía el reflejo
de la Torre Eiffel
de París.
Se enredaba
en su castaño pelo
de puntas rubias;
y se bañaba
en una playa de Miami.
en su castaño pelo
de puntas rubias;
y se bañaba
en una playa de Miami.
Cuando hacía frio;
y temblaba,
le abrazaba y subía
al monte Moleson,
en Suiza.
y temblaba,
le abrazaba y subía
al monte Moleson,
en Suiza.
Miraba sus bonitas
manos,
y le oía
tocar el piano
en un musical de Rotterdam,
en los Países Bajos.
y le oía
tocar el piano
en un musical de Rotterdam,
en los Países Bajos.
Cuando se mordía el
labio...
veía Croacia en su boca.
Sus perfectos dientes;
le recordaban a la ciudad de Split.
veía Croacia en su boca.
Sus perfectos dientes;
le recordaban a la ciudad de Split.
Cuando le veía
con la camiseta de su
equipo favorito;
aparecía en Lisboa,
aquella ciudad en la que sufrió
viendo un currado partido.
con la camiseta de su
equipo favorito;
aparecía en Lisboa,
aquella ciudad en la que sufrió
viendo un currado partido.
Cuando le veía
bailar;
viajaba a Helsinki,
esa preciosa ciudad
de Finlandia.
viajaba a Helsinki,
esa preciosa ciudad
de Finlandia.
Cada día
que contaba sus lunares,
viajaba a la luna;
ya que desde allí,
podía ver todas y cada una
de las estrellas del universo.
que contaba sus lunares,
viajaba a la luna;
ya que desde allí,
podía ver todas y cada una
de las estrellas del universo.
Y cuando ella sonreía...
joder, escondía Venecia
en esa tímida sonrisa.
joder, escondía Venecia
en esa tímida sonrisa.
Y es que cuando le
miraba y se reía… notaba que la quería aún más.