lunes, 15 de agosto de 2016

Venecia en su sonrisa (resubida)

Ella era la poesía
más bonita
que había escuchado nunca;
y fíjate que había viajado.
Venecia, París, Nueva York,
Madrid... ¿De verdad lo quieres
saber?

A él le encantaba viajar,
lo amaba,
pero desde que le conoció
a ella,
tal vez lo amaba un poco más.

Desde entonces dejó de viajar.
Ya no le hacía falta,
ya que con ella podía ir
a cualquier parte;
y en cualquier momento.

Era mirarle y es que... 
todo se volvía
un jodido caos.

En sus ojos marrones
veía el reflejo
de la Torre Eiffel
de París.



Se enredaba
en su castaño pelo
de puntas rubias;
y se bañaba
en una playa de Miami.

Cuando hacía frio;
y temblaba,
le abrazaba y subía
al monte Moleson,
en Suiza.

Miraba sus bonitas manos,
y le oía
tocar el piano
en un musical de Rotterdam,
en los Países Bajos.

Cuando se mordía el labio...
veía Croacia en su boca.
Sus perfectos dientes;
le recordaban a la ciudad de Split.

Cuando le veía
con la camiseta de su
equipo favorito;
aparecía en Lisboa,
aquella ciudad en la que sufrió
viendo un currado partido.


Cuando le veía bailar;
viajaba a Helsinki,
esa preciosa ciudad
de Finlandia.

Cada día
que contaba sus lunares,
viajaba a la luna;
ya que desde allí,
podía ver todas y cada una
de las estrellas del universo.

Y cuando ella sonreía...
joder, escondía Venecia
en esa tímida sonrisa.


Y es que cuando le
miraba y se reía…                                                                                                                                            notaba que la quería aún más.